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Cristianos y la Batalla Contra el SIDA


Nota Pastoral

by

Consejo Permanente de la Comisión Episcopal Portuguesa

La Nota Pastoral...

1. En Diciembre 1ro. [2001], por la inciativa de la Comisión Nacional de la Lucha Contra el SIDA, la atención nacional será enfocada en este grave problema de la salud pública. La Iglesia no pueder mantenerse indiferente a este esfuerzo colectivo. No solo porque se trata de un problema grave, sino también por el espíritu cristiano de servicio al prójimo sufriente, y por el sentido de responsabilidad moral, inspirado en el Evangélio, la Iglesia debe de hacer una contribución muy específica que quizás fuera decisiva para la solucuón del problema.

Este es el propósito de esta Nota Pastoral, la cual claramente expone la orientación de la Iglesia en esta lucha. Le pedimos a los Párrocos, a la Prensa Católica y a todos los Movimientos y Asociaciones Laicas que la difundan de manera que, de dicha aclaración, resulten nuevas actitudes.

2. Ya no se puede ignorar la gravedad de esta enfermedad y la amenaza que presenta para la humanidad. No es una exageración afirmar que hay paises y continentes enteros amenazados. Esta gravedad es confirmada, no solo por sus síntomas y la manera que destruye la vida humana sino por la facildad con que se propaga, estando esta ligada a una de las expresiones más universales del ser humano: la intimidad sexual.

La gravedad de esta enfermedad se acentúa por la incognita sobre el número de individuos seropositivos, transmisores en potencia, y que ignoran su condición. La prevención sería más fácil y objetiva si se conocieran los portadores de HIV, especialmente si cada individuo supiera su condición referente a ese problema.

Como la clasificación universal obligatoria es impensable, solo nos queda como recurso la responsabilidad personal. Por lo tanto, sería aconsejable que antes de iniciar una relación estable, matrimonial o de otro tipo, un exámen clínico debería de ser parte de los preparativos asociados con dicha unión. El conocimiento de dicha condición, sea la que fuere, daría serenidad y estabilidad a la pareja y serviría como un incentivo para su fidelidad.

Si esta actitud es aconsejable para aquellos que no tienen ningún motivo para temer ser seropositivos, pasa de aconsejable a un serio deber para aquellos que, por infidelidad a su pareja o por comportamientos desordenados, corren ese peligro. Aceptar la posibilidad de contagiar a la persona con quién se comparte la intimidad es una grave responsabilidad moral.

3. De lo que acabamos de afirmar debe de resaltar nuestra convicción de que la lucha contra el SIDA, en lo que respecta la prevención del contagio, depende de una gran responsabilidad la cual, para los Cristianos, tiene sólidos fundamentos en la exigencia moral del amor fraterno, la dignidad de la sexualidad y del amor, como expresiones de generosa intimidad, y la aceptación de las normas morales.

La fidelidad conyugal al compañero(a) quién fue elegido para compartir la vida y la castidad como expresión de una vivencia sexual equilibrada y generosa, son los elementos decisivos en la lucha con semejante lacra.

La humanidad siempre venció su crisis y amenazas con la fuerza basada en la libertad, una libertad inspirada en valores espirituales y culturales. Tenemos que reconocer que el SIDA es más que una amenaza; puede ser una señal de una crisis de la civilización.

En la prevención de la propagación del SIDA, los métodos basados en la "barrera física", que previene el contacto físco durante la intimidad sexual, ha ocupado una posición privilegiada. Nosotros no pensamos que la lucha contra esta amenaza pueda ser vencida sin movilizar las libertades y consciencias que, al cabo, resultará en una verdadera transformación de los comportamientos.

Son sobradamente conocidas las reticencias de la moral Católica en relación al uso generalizado del preservativo, ya que eso significa una profunda alteración del sentido y de la dignidad de la sexualidad humana. No hay razón alguna que pueda llevar a la Iglesia a dejar de afirmar claramente esa verdad, ya que solamente dicha verdad puede atraer a los seres humanos a nuevas etapas de responsabilidad y generosidad.

La perspectiva Cristiana de la existencia no es necesariamente un camino fácil; es una larga batalla en la que el Cristiano, confrontado con la cruz del propio Señor Jesucristo, puede vencer con la fuerza del Espírito de Dios. Una vida sexual, generosa y responsable, es exigente pero posible y, sólo así, contribuirá a la realización de la felicidad.

4. Si la llamada a la prevención contra la enfermed constituye un pedido a comportanmientos responsables, la asistencia a los pacientes con SIDA es una exigencia a caridad fraterna. Como aconteció con otras enfermedades del pasado, SIDA está marcada con un estigma social. Eso tiene que ser visto como un apelo a nuestra caridad fraterna. Al nosotros patrocinar el Instituto Domus Fraternitas, de apoyo para estos enfermos, como símbolo del Jubileo, aún en fase de construcción, queremos hacer resaltar ese deber de la Iglesia.

Se han logrado grandes progresos en el tratamiento clínico de la enfermedad, los cuales, sin erradircarla, al menos permite el prolongamiento llevadero de la vida. Asi y todo, a nivel mundial, hay aún un largo camino que recorrer para poder proporcionarle a todos los enfermos el acceso a estos medicamentos, cosa que requiere financiamento de envergadura.

En la historia de la humanidad, las grandes lacras colectivas siempre fueron ocasión para nuevas formas de solidaridad, ayuda mutua y motivación para un rejuvenecimiento espiritual. Con la Gracia de Dios, la familia humana estará en condiciones de vencer esta amenaza a la integridad y belleza de la vida.

Fátima, November 19, 2001

Miguel de Portugal Comenta

En Castellano simplísimo, lo que los Padres de la Iglesia Católica Portuguesa estan diciendo, tan claro como les es posible hacerlo, es lo siguiente:

Debemos preguntarnos: ¿Por qué una persona tiene que estar en un estado de Gracia casi completa antes de recibir los beneficios de la Eucaristía - el alimento para el alma? Acaso Nuestro Señor Jesucristo no dijo:

¿Acaso no sería un determinante más importante para recibir los beneficios Eucarísticos un profundo y sincero deseo de abandonar el estado de miseria pecaminosa en que se encuentra un alma como resultado de una vida desordenada y sin guía?

Alimento es necesario para mantener nuestra salud y energía física, pero si el cuerpo está débil y mal alimentado, el alimento se convertiría en una parte muy importante de nuestro día.

Entonces ¿Qué hay a propósito del "alimento para el alma"? Lo mismo se aplica, siempre y cuando exista en el alma en cuestión ese profundo y sincero deseo de regeneración espiritual.

Que aquellos que tengan oidos, que oigan... Y aquellos que tengan coraje y fé en la Bondad y Misericordia de Dios, que actúen.


Publicado originalmente en Portugués por The M+G+R Foundation en Febrero de 2002. Unión Europea.

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