Las Apariciones Marianas a lo largo de los siglos

Conclusiones generales



Si recapacitamos y tomamos una vista panorámica de todas las Apariciones Marianas creíbles desde las de Nuestra Señora de Guadalupe hasta la fecha, inmediatamente vemos un común denominador.

1. Hemos fracasado en el propósito de vivir el Evangelio y nos encontramos en una situación muy grave, encaminándonos hacia mucho sufrimiento y cerca de la aniquilación;

2. Nuestro Señor Jesucristo, en Su infinita Misericordia, nos envía a Su, y a nuestra, Madre para ayudarnos a encontrar el camino de vuelta a Él;

3. Las quejas de la Virgen María son siempre las mismas... "Os habéis alejado de Mi Hijo y de Su Evangelio y os encamináis hacia peores tiempos si continuáis este camino sin Dios";

4. Las peticiones son siempre las mismas...

a. Oración, específicamente el Rosario;
b. Entregaos a los Sacramentos, muy especialmente a los Sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía;
c. Haced actos de Penitencia y Reparación; y
d. Poned a Dios sobre todas las cosas en vuestras vidas [Mateo 6:24-34] viviendo el Evangelio; si no...

5. Dios, por nuestro propio bien, permitirá que nos azote un castigo que nos haga despertar y darnos cuenta de que el camino que hemos elegido no es bueno para Su creación, es decir, ¡para nosotros! Ya tuvimos una horrible muestra de esto.

¿Haría Dios daño a Sus hijos? ¡No! ¡Por supuesto que no! Lo que ocurre es que nos alejamos de Él a través de nuestra preocupación desmedida sobre nuestros asuntos mundanos, y entonces algo debe llenar el espacio que Él ocupaba.

Y ese algo es el mal, la manifestación polifacética de Satanás. Por lo tanto, es realmente Satanás quien nos está infligiendo sufrimiento, no Dios. Dios lo permite porque nos hemos alejado de Él y nos encontramos fuera de la protección de "la sombra de Su ala" (Salmo 91). Sus leyes son inmutables y el cumplimiento de Sus promesas está siempre condicionado a nuestra respuesta a Su llamada.

Por ejemplo. En el Santo Sacrificio de la Misa, se hace la proclamación de: "Gloria a Dios en el Cielo y paz a los hombres de buena voluntad." Sin embargo, hay muy poca paz en el mundo. ¿Por qué? Porque Él dijo:  "...quien hiciere la voluntad de Dios, ése es mi hermano, hermana y madre" (Mc 3:35).  Lógicamente son pocos los que hacen la voluntad de Dios, los hombres de buena voluntad. ¡Es así de simple!

Cuando una catástrofe cae sobre la Humanidad, con nuestra típica terquedad, intentamos explicarlo de todas las maneras posibles excepto argumentando que es un acto permitido por Dios "como acción disciplinaria" para nuestro propio bien. Debemos recordar que la vida sigue después de la muerte del cuerpo humano. Dios actua basado en el plan entero y lo hace de acuerdo a nuestro beneficio eterno.

Veamoslo a través de un ejemplo común de la vida cotidiana:

Cuando una persona alejada de Dios es despedida reiteradamente de sus trabajos por pura incompetencia, se queja de que: (a) Era discriminación; o (b) Un superior favorecía su substitución; (c) Él era demasiado bueno y su jefe temía que le hiciera sombra; etc.

Todos los motivos excepto el correcto: "Pura incompetencia". ¿Mejorará esta persona? No hasta que se de cuenta de que: (a) Simplemente es incompetente y necesita aprender mejor el negocio; y (b) Los jefes le están haciendo un favor, a él y a la organización.

Si el empleado incompetente no aprende esto, un día ya no será capaz de conseguir un empleo y se enfrentará a una gran crisis.

El hombre ha tenido cerca de 2000 años para aprender, implantar y vivir el Evangelio. Sin embargo, hemos convertido la magnífica creación de Dios en un vertedero de inmundicia. Repetidamente, hemos situado al hombre por encima de Dios. Sólo porque hemos logrado algunos avances tecnológicos en astrofísica y en bioquímica, por nombrar dos, pensamos que "somos creadores" y que no necesitamos a Dios. "Esto es el siglo 21" dirán muchos como razón para negar a Dios.

En nuestra formidable arrogancia pensamos que, dado que podemos medir la distancia de la Tierra a la Supernova X con tremenda precisión, o que podemos evitar un embarazo con una píldora o que podemos entender algunas de las funciones de los genes o que tenemos una comprensión elemental de la teoría de la relatividad, entonces nos endiosamos.

Si el hombre piensa que es realmente como Dios, entonces debería probar a hacer lo siguiente:

1. Detener un huracán y/o un tornado o cambiar su curso.
2. Detener un terremoto.
3. Crear una simple criatura, ¿que tal una ameba?
4. Cambiar la órbita de la Tierra de modo que la vida física fuera mejor de lo que es ahora.
5. Regular el Sol para tener un perfecto control del clima.

Mejor todavía. Intentemos conseguir la paz en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestros vecinos y en el mundo, sin Dios...

¡Imposible! La paz viene a través del amor, y la manifestación de Dios es el mismo "amor". Se trata simplemente de una imposibilidad metafísica y matemática: sin Dios, no hay amor. Sin amor, no hay paz. De nuevo, extrema simplicidad.

Esta paz fabricada por el hombre es la que los promotores del famoso Nuevo Sistema Uiversal nos dicen que se puede conseguir a través de su implementación. No podemos conseguir la paz en nuestros hogares, mucho menos en nuestros países, y ahora, ¿hemos de creer que el hombre puede conseguir la paz mundial sin Dios? ¡Es un chiste cruel y la gente está creyendo en él!

La misma historia de la antigüedad: "Comed la fruta del árbol prohibido y seréis como Dios"  es lo mismo que "Seguid los caminos del hombre, no los de Dios, y lo haréis mejor".

Queridos míos, la única manera de "acercarse" a ser como Dios es logrando un alto grado de santidad a través del AMOR.

La conclusión general de este trabajo es bien simple:

Se nos ha dicho que:

 a. Estos son los últimos avisos del Cielo;
 b. Nos sobrevendrá un castigo peor que el diluvio de los tiempos de Noé; y
 c. Debemos seguir todas las recomendaciones del Cielo, tantas veces repetidas, para reducir la severidad del Castigo y para minimizar el sufrimiento de las almas.

Hagamos balance de la precisión de predicción de "la señora que sigue apareciéndose" frente a las promesas hechas por el hombre y que pocas veces se cumplen.

Este autor, como científico y como romántico, puede ver la Creación de Dios, ¡y es algo muy bueno!

Este autor también puede ver la "creación" del hombre, a la cual él contribuyó intensamente, como científico y como hombre de negocios, ¡y es una abominación!

Obviamente, este autor recomienda aprovechar la posibilidad de que "la señora que sigue apareciéndose" puede que sea (es) realmente la Madre de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad y que nos está llamando de vuelta a Dios.

¿Y tú? ¿Cuál será tu elección? ¿Vas a seguir siendo el mismo o vas a salir de la cloaca que llamas vida?



Avance al  apéndice 1

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Bibliografía / Referencias

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